septiembre 04, 2012

FRAUDE..


Fraude…
Donde se esconden los fraudes?
Porqué siempre nos sorprenden malamente sus apariciones “inesperadas”?
Después de tantos siglos y centurias ¿hay un lugar para la sorpresa y la indignación frente a la ignominia, como si nunca nos hubiera pasado?
Se me figura cual si fuera un espacio que guardamos tan celosamente, como la oscura necesidad de que aparezca aquello que lo encienda…
Como si la inflamación buscara su ignífugo “natural”
Como los opuestos    que se necesitan       para tener razón de ser…
Como el amor y el odio en una espiral interminable de presencia…
Donde se esconde nuestro destino de malestar?
Porque permanece quieto al acecho de sus motivos...?
Qué lo urde en lo invisible?
Qué barrera tan imposible lo protege de nuestros sentidos.. hasta el momento justo de la hoguera?
Tan ajeno se nos presenta que sus motivos nos son tan habituales?
O acaso no sabíamos, no oíamos, no sentíamos el tremor de la tierra en nuestras plantas… que recurrimos a cualquier absurda explicación que se nos presenta para justificar su existencia?
Cuánta distancia entre nosotros y nosotros mismos se necesita para desatar esta danza que nos fascina y nos envuelve suponiendo que algo, o mejor, alguien más, la despliega frente a nuestros azorados ojos?
O acaso soy capaz de a justificar algo que esté fuera de mis razones o asombrarme de algo que escapa a mis  sentidos?

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